Opinión

Benditas elecciones

La descarada lasitud de las responsabilidades políticas, tiene su punto más candente en las proximidades de procesos electorales. El bienestar de la ciudadanía no depende tanto de una responsabilidad adquirida o prometida como del sentido de la oportunidad electoral. Por ello, el caso de la infraestructura ferroviaria de Pinto es referente de esta situación generalizada.

La tan necesaria mejora de la accesibilidad en la estación de Pinto, viene siendo demandada desde hace al menos catorce años, cuando se comenzó a dar solución a este problema en otras estaciones de la línea a Aranjuez; sin embargo, solo en febrero de 2015 se han comenzado las obras, que llevarán al menos hasta julio, estando en plenas elecciones municipales de mayo a la vista de las personas electoras como un reclamo de “quién da soluciones”. Pero el caso es que esta inversión se aprobó hace un año y, siguiendo un proceso normal, podría haber estado a disposición de las personas usuarias del servicio de Cercanías en octubre de 2014, de hecho, la propia alcaldesa de Pinto anunció que en 2014 comenzaría la instalación de estos ascensores; pero, entonces, no hubiera podido ser usado como reclamo electoral en mayo de 2015 con la misma eficacia. La pregunta no es ¿qué se ha hecho bien? La pregunta debería ser ¿por qué no se ha hecho cuando debía hacerse, evitando las enormes molestias a miles de personas mayores o discapacitadas en el acceso a los trenes? Algo que sí se cumplió en estaciones como Getafe o Valdemoro.

El otro polo electoralista se refiere al eterno apeadero del barrio de La Tenería. Necesario, sí, pero con garantías, no haciendo una chapuza. Dotación de servicio ferroviario que tiene una peculiar historia de incompetencia política.

El consejo de ministros del 14 de septiembre de 2007, aprobó la construcción de la 3ª y 4ª vía entre San Cristóbal de los Ángeles y Pinto, y la integración del ferrocarril en la ciudad (apeaderos en Polígono Andalucía y en La Teneria incluidos), con un presupuesto de 143 millones de €, de los que al área de Pinto correspondían 117,4 millones de € y un plazo de ejecución de 42 meses.

Después de esta decisión política, se han sucedido hechos propios de la citada incompetencia y oportunismo político. En septiembre de 2011, el ministerio de fomento paraliza definitivamente las obras que se habían iniciado entre Getafe Industrial y Pinto, así como la construcción del apeadero de La Tenería, por razones presupuestarias, algo incomprensiblemente no criticado por el PSOE de Pinto, que, ahora, exige celeridad al gobierno del PP.

Cristóbal Montoro había dicho ”recortar en infraestructuras cuando hay crisis es un gran error, se destruyen puestos de trabajo” (el PP ha invertido en Madrid, por ejemplo, el 60% menos de lo que invertía el PSOE). Y tenía tazón; por eso es incomprensible la propia actitud del gobierno del PP recortando en infraestructuras desde 2012 y apareciendo en pleno proceso electoral a los municipios y comunidades autónomas, con propuestas chapuceras, como la del –esperemos- futuro apeadero de La Tenería. Un proyecto aparentemente retomado que cuenta con una asignación presupuestaria en 2015 de 300.000 € y con una previsión extraoficial (no confirmada oficialmente) de casi 4 millones de €. Pero la trampa está en la financiación: el ministerio se compromete si ésta es a tres partes: ministerio, comunidad autónoma y ayuntamiento. Un modo, probablemente, de retrasar el proyecto, pero el anuncio electoral ya está hecho y quizás tenga incidencia a la hora de votar, aunque, después, se aduzcan decenas de excusas para justificar un nuevo retraso en las obras.

Esperando que las personas que viven en el barrio de La Tenería vean lo antes posible resuelto su problema de acceso en tren, el diagnóstico claro es de oportunismo político, algo que confirma que el PP invierta en ferrocarril en Madrid, en año electoral, el doble que otros años (113 millones en 2014 y 228 millones en 2015). Por ello, el PP de Pinto, al igual que criticó, con razón, la paralización por el PSOE en 2011, debería criticar el enorme retraso del PP en retomar las obras y la trampa financiera de éstas (no se retomarán casi seguro en este año, por mucho anuncio que se haya hecho a unos meses de las elecciones, y una vez pasadas las elecciones…quién sabe). Del mismo modo, el PSOE de Pinto, que razonablemente critica el retraso del proyecto, debería acordarse de explicar la supresión del mismo en 2011 (no la ralentización que adujo en su momento).

En definitiva, la conclusión sería pedir, una vez más, a los responsable políticos que asuman de una vez la seriedad en los compromisos y la honradez para no engañar a la ciudadanía con promesas necesarias en cuestiones fundamentales, pero sin seguridad de ser cumplidas. Y pedir a la ciudadanía una seria reflexión a la hora de apoyar y controlar propuestas reiteradamente fracasadas, que se convierten en “tomadura de pelo”. Aun así, a veces hay que decir eso de benditas elecciones.

José Luis Esparcia

José Luis Esparcia

Escritor

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