Opinión

Cuando el esperpento supera a la política

Nos estamos acostumbrando demasiado al esperpento. Por más episodios de los que somos testigos, no reaccionamos como sociedad repudiando estas prácticas. Ayer vivimos el último episodio de esta forma de hacer política. Y no lo digo por el espectáculo que dieron los aficionados a la tauromaquia de Pinto y de fuera que ayer se dieron cita en el Pleno municipal para reventarlo y evitar que se hablase de lo que allí se iba a tratar. Están en su derecho de mostrar su desacuerdo por la política de supresión de subvenciones para espectáculos taurinos. Entraré en ese tema más adelante. Ahora lo importante es el motivo por el que el PP y el PSOE decidieron ayer bloquear el funcionamiento del gobierno municipal al no aceptar la supresión de los cargos de confianza en los grupos municipales y la reducción de sueldos propuesta por el Ayuntamiento de Ganemos Pinto.

Desde el principio de la campaña electoral Ganemos Pinto mantuvo siempre como un principio de regeneración democrática y de buenas prácticas de gobierno, la eliminación del personal eventual tanto en el organigrama de las concejalías como de los grupos municipales. El argumento era que con los trabajadores municipales se podía sacar adelante el trabajo del Ayuntamiento y que los grupos de la oposición pueden trabajar y hacer una oposición más que digna sin necesidad de personal a sueldo a cargo del erario público. Se puso como ejemplo al grupo municipal del MIA, que durante cuatro años ha realizado una labor de oposición muy eficiente y efectiva sin liberados ni personal a sueldo, solo con el trabajo de sus militantes y sus dos concejales.

Obviamente el PP ha estado siempre en contra, pues es parte de su forma de repartir personal dentro de las instituciones. Sin embargo el PSOE de Pinto ha hecho un viaje cuanto menos curioso en estos meses. En un debate realizado el 9 de Mayo entre diferentes miembros de las diferentes candidaturas, la ahora concejala socialista Lorena Morales afirmó que el PSOE, en caso de llegar a gobernar “Suprimiremos los cargos de confianza..”. Pues bien, 1 mes después, durante la semana previa al Pleno de Investidura en la que se proclamó a Rafael Sánchez como Alcalde de Pinto, el PSOE se descolgaba reclamando cargos de confianza para su grupo municipal. Votaron a favor de la Investidura del candidato de Ganemos Pinto sin llegar a un acuerdo sobre dicho punto y se emplazaron a los días posteriores para alcanzar un acuerdo. Pero no solo no han vuelto a su posición original, sino que esta semana negociaron con el PP el reparto de cargos, llegando a la reunión de preparación del pleno con una propuesta ya acordada. Es curioso como durante la Investidura el candidato del PSOE Juan Diego Ortiz se le llenó la boca al hablar de cambio, gobiernos de izquierdas y demás retahílas a las que los Socialistas nos tienen acostumbrados al llegar unas elecciones. Normalmente suelen dar la verdadera cara a lo largo de la legislatura, mostrando su lado socioliberal y su afán de poder. Sin embargo, esta vez han tardado solo un mes en enseñarnos sus prioridades. Han preferido alinearse con el PP para reclamar cargos de confianza y rechazar la bajada salarial propuesta por el Ayuntamiento que trasladar esa partida presupuestaria a las políticas de emergencia social. Alegan que los grupos municipales necesitan personal de apoyo para su buen funcionamiento. Ahora me asalta una duda. Si un encargado en una empresa privada le dice a su jefe que es incapaz de coordinar el solo un grupo de CUATRO personas y que necesita otras TRES para que le ayuden puede ocurrir dos cosas: O que el jefe te diga que te aprietes los machos o directamente se busque otro encargado que sea capaz de desarrollar su trabajo.

En el caso del Ayuntamiento de Pinto tenemos dos responsables de grupo, Miriam Rabaneda y Juan Diego Ortiz, que de entrada están reconociendo su incapacidad para coordinar grupos de trabajo reducidos (6 y 4 personas excluyéndoles a ellos) y de repartir tareas entre ellos y sus compañeros de partido para realizar la mejor oposición posible. Como ejemplo, sirva la labor realizada por el MIA de Pinto en la anterior legislatura. En ella, los DOS concejales del partido se repartían las labores dentro de la institución, mientras que los militantes del partido colaboraban preparando e incluso redactando las diferentes mociones presentadas por el grupo municipal. Y sin tan siquiera tener liberado al portavoz del grupo.

Y quiero creer que esta es la cuestión, su incapacidad. Porque la otra opción es mucho más inquietante. Es la necesidad de estos grupos políticos de recolocar personas afines a las direcciones de los dos partidos o, peor aún, para recaudar dinero del pago al que todos los cargos públicos de los grandes partidos dan como donación a este. Si alguna de estas opciones es la real, o las dos, estamos ante la plasmación del uso interesado de las instituciones y del dinero de todos por parte de los grandes partidos.

Mención aparte merece el episodio de ayer de la protesta taurina contra el equipo de Rafael Sánchez. Para empezar, quiero dejar claro que mi rechazo de los espectáculos taurinos viene desde el total conocimiento de estos. Me he criado en una familia de taurinos, peñistas y abonados de las Ventas y los conceptos de Cossío han estado presentes tanto o más que la política y el ideario socialista. Ambos son mundos que me son conocidos.

Desde el primero momento Ganemos Pinto dejo claro en su programa electoral que no iba a financiar ningún espectáculo que se basase en el maltrato animal. Y ahí se incluyen los encierros porque ya de por si son un acto de maltrato animal y porque además, según la Ley Madrileña en su Decreto 112/1996, de 25 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares, dice en el apartado de los encierros que:

Artículo 5. Sacrificio de las reses.

  1. Con el fin de evitar su participación en otro espectáculo taurino, se dará muerte a las reses conducidas, corridas o toreadas en los encierros y sueltas de reses, sin presencia de público y en presencia del Veterinario de servicio y del Delegado Gubernativo, que diligenciará el correspondiente certificado de nacimiento para proceder a su baja en el Libro Genealógico de la Raza Bovina de Lidia.
  2. Se procederá al sacrificio en el plazo máximo de veinticuatro horas, a partir de la finalización del festejo. Las reses hasta su sacrificio deberán permanecer en un lugar que reúna las condiciones suficientes de higiene y seguridad, que establezca la normativa vigente aplicable. Dicho lugar no podrá tener, en ningún caso, comunicación directa con el ruedo de la plaza de toros.

Como Ganemos Pinto está en contra del maltrato y el sacrificio animal con fines lúdicos, es de recibo que no subvencionen espectáculos en los que el animal es maltratado y/o muerto. Cuando esto se ha llevado a la práctica los aficionados taurinos han desenterrado el hacha de guerra. Es curioso que hayan esperado hasta la realización del Pleno donde se iba a decidir el recorte más importante en materia de funcionamiento institucional que este Ayuntamiento ha conocido, y más cuando curiosamente alguno de los grupos municipales como el del PSOE había afirmado durante la campaña que estaban de acuerdo en no dar dinero para los espectáculos taurinos y ayer se desdijeron de tal propuesta. Nuestra capacidad de asombro con el PSOE alcanza el infinito, pues deberíamos a estar acostumbrados a que durante las campañas electorales se quieran erigir como los adalides de la izquierda, para volver a su espíritu socioliberal en cuanto tienen oportunidad.

En cuanto al acto en sí, se han escrito muchas cosas en las redes sociales, alguna de ellas mentira. Se ha acusado a Ganemos Pinto de orquestar una quedada para evitar que los taurinos accediesen al acto, cuando fueron estos los que trajeron personas de fuera de la localidad para copar el salón de actos y hacer más sonora su protesta, estando algunos más de 2 horas antes del pleno cogiendo sitio para sus compañeros. Desde Ganemos Pinto se limitó a hacer un llamamiento a sus simpatizantes para apoyar al equipo de gobierno ante la encerrona que los taurinos estaban preparando.

Se ha acusado al gobierno municipal de actuar de manera totalitaria al no dejar acceder al acto o a expulsar de este a personas contrarias a su gestión. Las personas que se quedaron fuera fue simple y llanamente por aforo y se quedaron fuera personas partidarias de las dos posturas. Y se desalojó del pleno a aquellos que lanzaron improperios, amenazas o insultos. Al resto, a los que mostraron su opinión de forma pacífica se les respeto, dejándoles incluso que sacaran pancartas en favor de su postura, al contrario que ocurrió hace tres años al compañero José Lagos, articulista de este medio, cuando desplegó un cartel contrario a los toros y fue desalojado por orden de Miriam Rabaneda del pleno. Lo único que pasó es que los concejales aguantaron de manera estoica los gritos y protestas y se respetó de manera escrupulosa la libertad de expresión de los que así quisieron ejercerla, siempre que lo hicieran con respeto.

Parece ser que alguna gente no se ha dado cuenta de que un nuevo tiempo político ha llegado a este país y a esta ciudad. No se han percatado de que este cambio es imposible de parar. Que la gente no se conforma con que les presentes una cosa y hagas otra. Y porque la ciudadanía está pidiendo que se recorte de lo superfluo para dar prioridad a lo imprescindible, a sus problemas y necesidades para conseguir que estos tengan respuesta por parte de las instituciones. Cualquier otra consideración es marear la cuestión para mantener una posición de privilegio y unas prebendas que los políticos se han autoadjudicado. Los que asuman esta nueva situación, tendrán sitio en este nuevo tiempo. Los que no, me temo por ellos que desaparecerán del panorama político. Al tiempo.

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Carlos Barrero

Carlos Barrero

Inconformista por naturaleza. Defensor de causas perdidas. Activista sindical y militante de MIA Pinto y Ganemos Pinto. http://www.cabalarojo.blogspot.es

3 Comentarios

  1. Miguel Carrero
    28 junio, 2015 at 8:59 pm — Responder

    Fue realmente asqueroso ver el comportamiento de Miriam Rabaneda arengando a los pro-taurinos. Simplemente por ese comportamiento debería dejar la política.

    Por otro lado, también asqueroso ver cómo el comportamiento de los pro-taurinos formaba parte de una coreografía prediseñada; se pudo percibir bastante bien cuando Diego iba a leer el sueldo del alcalde cómo los pro-taurinos callaron (diciendo entre dientes “ahora ahora”) y cómo todos a la vez gritaron, al decir Diego la cifra, “¡¡¡ Oleeee !!!”.

    Si fueron capaces de reunirse los grupos políticos que buscan los liberados con los pro-taurinos para preparar ese escándalo contínuo… más asco todavía

    • Pedro
      29 junio, 2015 at 12:13 am — Responder

      Y no olvides a la señora Valenciano, arrimándose al árbol que, debió creer, que más cobija.

      La alcaldía de Ganemos va a ser realmente compleja e, incluso, es más que posible que no termine la legislatura, pero no me cabe duda de que es el primer paso hacia un cambio hacia un pueblo mejor.

  2. Manuela
    28 junio, 2015 at 7:20 pm — Responder

    Respetable su opinión, pero siguen sin respetar a los demás. Deben ser los nuevos tiempos.
    Pero, ¿alguien se cree que con el personal de apoyo que solicitan van a consolidar una política de pago de favores propia de épocas anteriores? ¿Alguien se cree que el PSOE ha mantenido algún tipo de acuerdo con el PP, después de apoyar la investidura de Rafael Sánchez para que no gane la derecha? Que poco nivel intelectual …
    Este es el nuevo discurso, pues así nos va a todos. Si dejamos que la política se traslade a las redes y todo se desvirtué con frases fáciles y malintencionadas, con inexactitudes y maniqueísmos, daremos un espectáculo bochornoso y estaremos haciendo un flaco servicio a la izquierda en este país.
    Hay que controlar esa bilis. Ya sabemos que todos queremos un cambio, pero hay que llevarle a buen puerto y para muchos años.

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