Opinión

El aborto de la Ley de Gallardón

Escribo estas líneas viendo repetidas las imágenes del anuncio de dimisión realizado por el ya ex ministro de Justicia D. Alberto Ruiz Gallardón, y mis ojos se inundan de alegría al ver cómo, una vez más, se ha demostrado que la lucha y la contestación ciudadana pueden hacer voltear una situación que en apariencia parece inevitable. Ver como, no solo se da marcha atrás en la realización de una ley que retrotraía a la sociedad Española a tiempos en los que el Nacional Catolicismo imponía sus reglas morales a golpe de encíclica y mano dura por parte del Régimen imperante, sino que se haya conseguido que su principal valedor no haya tenido más remedio que dar un paso atrás y dimitir de su cargo al ver visto rechazado de forma mayoritaria el anteproyecto de ley que llevaba su nombre. Todos los actores políticos rechazaban por una razón u otra una ley que nacía muerta al no encontrar un mínimo consenso. Desde la Izquierda se esgrimía que era un proyecto marcadamente ideológico y con un sesgo religioso y patriarcal que la alejaba de la realidad de las mujeres a las que implicaba. Desde la Derecha, por el contrario, se la acusaba de ser excesivamente permisiva al no prohibir el aborto como derecho individual de las mujeres.

Es cuanto menos curioso que la derecha de este país, tan dada a demonizar todo lo que implique, según su prisma, una participación o control de la vida social, económica o política de los ciudadanos por parte del Estado y que hace bandera de sus principios liberales para justificarlo, sea tan intervencionista a la hora de tratar temas que afecten a sus principios morales y religiosos. Temas como la libertad sexual, el matrimonio homosexual y la adopción de niños por parte del colectivo GLTB, el aborto y las políticas de control reproductivo y de ETS, así como la implantación de la religión en el sistema público educativo, son convertidos por parte de algunos sectores de la derecha tradicional en caballo de batalla e intentan intervenir desde las distintas instituciones en las que tienen alguna cuota de poder para regular, limitar e incluso prohibir los derechos individuales y colectivos implicados en dichos temas, siempre desde una óptica religiosa de imposición de sus tesis, llegando a crear corrientes de opinión e incluso argumentos pseudocientíficos para sostenerlas.

Pero una vez más ha quedado demostrado que en una sociedad moderna como la nuestra estas posiciones reaccionarias y anacrónicas solo encontraran el rechazo más absoluto por parte de una ciudadanía que tiene unos valores de respeto y tolerancia hacia estos temas que nada tienen que ver con unas políticas que solo buscan controlar e intervenir en la libertad sexual y reproductiva de las mujeres, tratándolas como seres sin capacidad de raciocinio y discernimiento de lo que es bueno y correcto para ellas y sus vidas.

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Carlos Barrero

Carlos Barrero

Inconformista por naturaleza. Defensor de causas perdidas. Activista sindical y militante de MIA Pinto y Ganemos Pinto. http://www.cabalarojo.blogspot.es

4 Comentarios

  1. Daniel Santacruz
    24 septiembre, 2014 at 6:17 pm — Responder

    Es de celebrar el “aparcar” este proyecto, pero aún no está todo dicho en este asunto.

    Primero. Todaia nadie ha garantizado que este proyecto no salga en un futuro del cajón ya que si se “aparca” es por una cuestión electoralista y no de ideología.

    Segundo. Se anuncia una reforma por la que se coarta la libertad de las mujeres menores de dieciocho años. Mujeres a las que la Legislación les da libertad para mantener libremente libertad para mantener relaciones sexuales, a las que se les da libertad para autorizar una intervención quirúrgica, pero no se les da libertad para decidir sobre su maternidad.

    Y tercero. El actual Gobierno del PP ha día de hoy no ha retirado el recurso de inconstitucionalidad que tiene presentado a la actual Ley.

    Es decir, celebrar la retirada del anteproyecto de Ley, pero no se puede bajar la guardia, la lucha continúa latente.

    • Marta
      25 septiembre, 2014 at 1:34 pm — Responder

      Muy de acuerdo con la retirada. Pero en nada de acuerdo con proponer que menores puedan abortar sin consentimiento de los padres. Los padres o tutores legales son los responsables de los menores, asi que tienen el derecho y la obligacion de estar informados.
      Una chica de 16 no puede tomar la decision de tomarse una cerveza pero si la de jugarse la vida en un quirofano para abortar.? No me parece razonable.

      • Daniel Santacruz
        26 septiembre, 2014 at 12:16 am — Responder

        Efectivamente Marta, es delicada la cuestión de las menores en este asunto, sobre todo cuando según la cuestión se puede considerar que a los dieciséis años se es lo suficientemente madura para según que cosas.

        De todas formas si mi hija tuviese 16 años y se viese en esa tesitura, lo que realmente me preocuparía es que ella no tuviese la suficiente confianza en mi como para no contarme un problema como ese. Ojo y eso me preocuparía si tuviese 16 ó 20 años.

        Pero efectivamente es un tema muy delicado.

        Un saludo

  2. Susana
    24 septiembre, 2014 at 1:51 pm — Responder

    Este tema va mas allá de ideologías políticas. Mucha gente, que se identifica mas en la derecha, no estaba de acuerdo con esta ley. Restringe la libertad de la mujer a decidir algo tan importante como la maternidad. Entiendo a quien defiende el derecho a la vida del feto, pero también a quien defiende su vida. Porque traer un hijo al mundo requiere responsabilidad, dedicación, medios… Y no siempre disponemos de ellos.
    Me alegro que tomaran la decisión de dar marcha atrás. Que cada mujer decida por si misma en base a su criterio y conciencia.

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