Opinión

La ética y la educación

Es unánime el clamor de todos los estamentos de la sociedad española al referirse a los casos de corrupción que nos salpican cada semana, o mejor dicho, cada día. Creo que incluso los corruptos están sorprendidos de los niveles que han alcanzado. Tenemos un grave problema de ética en general y en la política en especial.

Se debate mucho acerca de los motivos; ¿seguimos siendo el país del Lazarillo y el Buscón?, ¿los latinos somos así?, ¿nos afecta nuestro clima que nos hace más despreocupados, más frívolos…?, ¿solo cambiaríamos si nos vamos en tromba a vivir a Noruega?, ¿o convertiríamos Noruega en otro antro de corrupción?. Bromas aparte, puede que haya algo de cierto en todo esto, pero hay una razón de la que no se habla a menudo, que tiene mucha importancia: la educación. Y la educación empieza desde muy temprano. Es muy complicado educar a un adulto, se le puede sugerir, enseñar, aleccionar, obligar… pero educar es más difícil.

Cuando terminé la antigua EGB y pisé por primera vez el instituto de bachillerato, me ofertaron la asignatura de Ética como alternativa a la de religión. Fui el único que la eligió y para mi sorpresa no había ni aula ni profesor. Al tercer día de esperar sentado en el bordillo del patio, durante esa hora de Ética Virtual, apareció el sacerdote que daba religión y me invitó a pasar a su clase, demostró tener más valores éticos que todo el Ministerio de Educación y Ciencia juntos.

Mi hija terminó Educación infantil el año pasado, su clase de alternativa a la religión se llamaba … pues eso, “Alternativa a la Religión”, pero se podría haber llamado “Esa Otra Cosa”, “Esa Asignatura Para que no se Quejen Tanto ” o vete tú a saber. No solo no tenía nombre, tampoco un mínimo temario ni línea a seguir. Este año empezó Primaria y la controvertida asignatura se llama: Valores Sociales y Cívicos, vamos avanzando, pero no tienen libro, aunque me consta que existe.

El hecho es que en nuestro sistema educativo nunca ha habido un proyecto interesante que nos enseñe a comprender que conlleva vivir en sociedad, como nos afecta el modo en el que ésta se organiza y se gestiona y la importancia de que ésta gestión se tiene que regir bajo unas normas y unos valores éticos adecuados . En este país a menudo no se entiende un hecho tan simple como que Hacienda somos todos, y evidentemente no solo Hacienda. Para mí esto no se debe tanto a una muestra de egoísmo o de ideología (en algunos casos si), como a una evidente falta de formación.

Si no queremos que nuestros hijos se encuentren con este panorama en el futuro, empecemos por enseñarles ética y por exigir que se la enseñen, para que la apliquen en todos los ámbitos, también en el político.

En Italia surgió un proyecto muy interesante llamado La Ciudad de los Niños, que animo a conocer: http://www.lacittadeibambini.org/spagnolo/interna.htm (en español).

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Javier Fernández Rojo

Javier Fernández Rojo

A pesar de mis filiaciones políticas pretendo ser un ciudadano librepensador. Militante de Equo Pinto y Ganemos Pinto.

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