Opinión

Todo a estribor

La Constitución se puede interpretar, pero sólo en lo que la derecha quiera

La derecha no sabe ganar explicando su ideología. Por ello escogen un tema, basado en los principales titulares de la prensa o en asuntos de preocupación ciudadana marcados por las encuestas, y derrochan en él un populismo insultante. Mientras tanto rellenan con paja en sus programas electorales e intervenciones públicas todo asunto que socialmente afecte a los ciudadanos; total, si luego no lo van a cumplir.

Catalunya y la prisión permanente revisable son los temas que dan votos actualmente, y en eso no hay competencia: la derecha está de moda. ¿Quién puede competir con el populismo conservador en 15 segundos (que es el tiempo que va a escucharte tu madre, tu abuelo o tu tío sin desconectar) a explicar otro punto de vista? Porque el encaje territorial, el código penal y, en definitiva, todas las normas de convivencia tienen el fin de mejorar nuestro día a día. Pero la venganza es más rápida de explicar, más aún si la denominamos como justicia.

Resulta curioso que para el problema territorial la Constitución es de hormigón armado, mientras que el que ésta asuma que la justicia ha de aplicarse de cara a la reinserción de los delincuentes es un asunto interpretable. Es decir, no hay posibilidad de referéndum de ningún tipo para ningún territorio, pero podemos establecer una pena permanente siempre que se revise en algún momento. Es decir, la unidad de España es incuestionablemente indivisible, pero la reinserción constitucional, sin embargo, ya queda bajo opinión. Una Constitución a gusto del elector de derechas.

¿Para qué entender que en un estado confederal pactado podemos convivir todos los seres que lo habitamos y tenemos sentimientos tan distintos de patria si podemos proclamar a una mayoría numérica como vencedores sobre otros? ¿Para qué reflexionar sobre los estudios y datos empíricos que demuestran la ineficacia de ciertas figuras penales tanto en prevención como en reinserción? Cualquiera entiende rápidamente que la ley no se rompe y que los culpables tienen que pagar.

No se puede pedir a un independentista, con sus razones, que la ley no deja ni que exprese su opinión en un referéndum no vinculante; al igual que no se puede ni pretender que una víctima de un crimen imperdonable deje de sentir un dolor inhumano un momento para garantizar el funcionamiento de la Justicia según nuestras normas. Para eso debería haber políticos y políticas serios, y ésos, amigos, no se encuentran en nuestros gobiernos. No los hay porque saben que aunque sean corruptos y/o recorten servicios sociales de todos, ganarán votos si un eslogan facilón llega a la opinión pública. Y esto a mí me da miedo.

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Saul C. Alises

Saul C. Alises

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