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La primera representación teatral de la Princesa de Éboli en Pinto

Hoy, 6 de junio, el municipio de Pinto celebra en la tercera edición de su festival renacentista “La Bella Tuertauna representación del recorrido teatralizado que la Princesa de Éboli realizó durante la noche del 28 de julio de 1579, cuando fue arrestada y conducida a la Torre de Éboli. El recorrido de la representación, que contará con la colaboración del Taller de Teatro de Pinto y más de 200 vecinos pinteños,  partirá del convento de San José pasando por la Casa de la Cadena, Casa de Mancio Serra de Leguizamón (actual ambulatorio), la Iglesia de Santo Domingo de Silos, la C/ Hospital, la Plaza de la Constitución, la C/Pedro Faura y finalizará en la Torre de Éboli. En la segunda edición del festival se realizó la primera representación de “La Bella Tuerta” en Pinto.

La Voz de Pinto quiere trasladar a sus lectores al año 1953, fecha en la que también se realizó una representación teatralizada a los pies de la Torre de Éboli, para revivir aquel acontecimiento.

Ante la histórica torre de Éboli se representó en junio de 1953 un “Bosquejo histórico”, en el que participaban escénicamente dos grandes figuras que en “nuestra” torre sufrieron prisión: la princesa de Éboli y Antonio Pérez, secretario del Rey Felipe II. La representación ofreció una emoción intensa que supieron servir los actores encargados de la recitación de los papeles. De otra parte, el “Bosquejo histórico”, trazado con finura literaria y fidelidad documental, desarrollaba el drama en cuatro cuadros de inspirado sentimiento trágico. El final de la obra adquiría especial dramatismo al entrar por la puerta de la torre –tal como sucedió en vida –la princesa de Éboli para sufrir un largo cautiverio.

Fotografía de la Torre de Éboli fechada en mayo de 1966

Fotografía de la Torre de Éboli fechada en mayo de 1966

La princesa fue interpretada con delicadeza y franco acierto por la actriz Ana Mariscal, el de doña Bernardina Cavero, por Lola Bremón, que dio la justa versión de una dama de compañía de la época; el de Antonio Pérez, por el gran actor Ricardo Hurtado; el de Felipe II, por José Clemente, y el de don Rodrigo Villena, por Tomás Torres.

La puesta en escena con ese impar telón de fondo fue celebradísima. Las luces y las ilustraciones musicales, dosificadas con oportunidad, revelaron como en el resto de la obra, la mano experta del director de escena, Cecilio de Valcárcel. El público aplaudió largamente.

En la primera parte del programa actuó la gran bailarina Elvira Lucena y su hija Elvira Cristóbal, logrando en bailes de parejas o aislados números de felicísima plástica.

El público muy numeroso y distinguido, compuesto de altas personalidades de la política, la aristocracia y cuerpo diplomático de Madrid, se deleitó con el programa, organizado por la Junta pro restauración de la iglesia parroquial del pueblo de Pinto, con la valiosa colaboración de la duquesa de Andría. El propósito benéfico del acto se vio altamente cumplido y su gran aspecto artístico y literario fue muy celebrado.

El “bosquejo histórico” fue escrito por una aristocrática dama, Teresa de Bustos, duquesa de Andría, propietaria de la Torre de Pinto, y en cuya conservación puso el celo y el gusto que emanaban de su depurada cultura. Se trataba de un breve drama animado por el recuerdo de la princesa de Éboli, que en la torre de Pinto vivió seis meses de sombría prisión. El tema desarrollado en las rápidas y emotivas escenas se relaciona con el antecedente inmediato de la detención de la famosa doña Ana de Mendoza por Felipe II: el misterioso asesinado de Escobedo.

La duquesa de Andría, Teresa de Bustos y Figueroa, con su hijo, el malogrado don Luis Roca de Togores y Bustos, marqués de Asprillas, fallecido trágicamente en Añover de Tajo (Toledo) el 25 de febrero de 1955.

La duquesa de Andría, Teresa de Bustos y Figueroa, con su hijo, el malogrado don Luis Roca de Togores y Bustos, marqués de Asprillas, fallecido trágicamente en Añover de Tajo (Toledo) el 25 de febrero de 1955.

La obra se representó una sola vez, asistiendo a ella la élite del Madrid de entonces. La representación fue de carácter benéfico y la recaudación se destinó a la reconstrucción de la torre de la iglesia parroquial de Pinto. Veinticinco años más tarde se volvió a dar lectura de esa obra en la casa de Jesús Iribar de la Rinconada. Teresa Andría realizó una edición limitada de esta obra dedicada a sus amigos.

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Mario Coronas

Mario Coronas

Licenciado en Periodismo y Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid. Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid. Técnico Superior en Realización de Audiovisuales.
Dirección general en La Voz de Pinto

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