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La Champions pasó por Madrid dejando tras de sí un impacto económico de cerca de 60 millones de euros y un gran despliegue policial

La final de la Liga de Campeones se celebró el día 1 en el Wanda Metropolitano. 

El 1 de junio era un día marcado en rojo en el calendario, no solo para los amantes del fútbol sino también para todos los habitantes de la Comunidad de Madrid. Tras la movilización del fin de semana anterior con motivo de las elecciones municipales, Madrid volvió a experimentar ese frenesí tan característico de los grandes eventos. La final de la Champions llegó hasta la capital madrileña después de casi una década desde la final disputada en el Santiago Bernabéu entre el Bayern de Múnich y el Inter de Milán. Una cita que no contó con ningún equipo español como protagonista, pero del que los madrileños pudieron disfrutar especialmente gracias a la organización de un gran despliegue de actividades con motivo de la final.

De esta forma, la ciudad no solo se preparó para acoger el partido sino también para ofrecer a los miles de aficionados desplazados a la capital una gran oferta cultural que dio su pistoletazo de salida dos días antes del propio encuentro. Así, el jueves, la Puerta del Sol y la Plaza Mayor acogieron una campaña solidaria y un concierto a cargo del compositor Sebastián Yatra; el viernes se convirtieron en el telón de fondo para un torneo de fútbol y para la actuación de Dimitri Vegas y Like Mike; y el sábado Carlos Vives fue el encargado de dar un concierto de manera previa al encuentro, mientras que el histórico futbolista Roberto Carlos fue el encargado de trasladar la Copa de la UEFA Champions League hasta el Wanda Metropolitano.

A las nueve de la noche el estadio del Atlético de Madrid rugía ante el inicio del partido entre el Liverpool y el Tottenham, dos de los equipos que han dado la sorpresa durante esta temporada. Minutos después del pitido inicial, los cerca de 70.000 aficionados que disfrutaban del partido en el Wanda asistieron al primer gol del encuentro que llegó nada menos que de penalti. Tras este, habría que esperar hasta bien entrada la segunda parte para asistir al segundo y último gol de la noche. Ambos corrieron a cargo del Liverpool que, cumpliendo con todas las estimaciones y pronósticos, se alzó como campeón consiguiendo así su sexta Champions League. Eso sí, parece que al conjunto británico no le importó demasiado la Copa, que fue abandonada en el túnel de vestuarios mientras los jugadores celebraban su victoria en el campo. Sin duda, una de las anécdotas más curiosas de la noche.

Una noche en la que la capital se blindó por seguridad. El dispositivo desplegado por la Policía Nacional contó con más de 5.000 efectivos repartidos entre el estadio, las dos zonas de celebración y los sectores incluidos dentro de los recorridos de los dos equipos. No obstante, este dispositivo de seguridad no solo se llevó a cabo durante la noche del día 1 sino que, al igual que las actividades, comenzó a funcionar en la mañana del jueves con el objetivo de vigilar especialmente las zonas destinadas a los seguidores, como las ya mencionadas Plaza Mayor, la Puerta del Sol o la Plaza de Callao. También se aumentó la vigilancia en la Plaza de Colón, destinada a albergar a la afición del Tottenham, y en la de Felipe II, que hizo lo propio con la del Liverpool.

Cabe destacar, además, que la Policía Nacional contó de forma novedosa con un dron cautivo, es decir, atado para evitar posibles contratiempos, con el que se vigilaron las dos entradas principales enviando imágenes en tiempo real a los efectivos policiales. Por otra parte, también se puso en marcha varios fan information teams, esto es, grupos formados por agentes de la Policía Nacional, agentes de la policía de Liverpool y Londres, integrantes de la Oficina Nacional de Deportes y representantes de los dos equipos finalistas cuya misión fue la de ofrecer información de interés para los seguidores, valiéndose especialmente de las redes sociales.

La ocupación hotelera rondó el 95%

Otra de las grandes preocupaciones cuando se lleva a cabo un evento de esta magnitud es el coste que tendrá para la ciudadanía. En este sentido, el Ayuntamiento de Madrid estima que el gasto total por albergar la final de la Liga de Campeones puede ascender hasta los dos millones de euros, tomando como referencia otras celebraciones similares como la final de la Copa del Rey o el Orgullo. Esta cifra tan elevada se debe a la gestión del ya mencionado dispositivo de seguridad, pero también a las tareas de limpieza, la ampliación de los servicios de transporte y a las horas extras de los trabajadores municipales.

No obstante, este coste es casi irrisorio si tenemos en cuenta el impacto económico que este tipo de celebraciones tienen en la ciudad. En diciembre del pasado año la capital se convirtió en el telón de fondo para la final de Copa Libertadores entre el Boca Juniors y el River Plate tras su intento fallido en Argentina. En aquella ocasión la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM) estimó un impacto económico directo de cerca de 45 millones de euros. Teniendo en cuenta que la Champions es una competición mucho más seguida a nivel nacional que la argentina y que todos los equipos participantes pertenecen a Europa, lo que hace que los seguidores tengan una mayor posibilidad de movilidad, el impacto económico dejado por la final del pasado día 1 se estima muy por encima del de la final de la Copa Libertadores. En concreto, la CEIM cifró en cerca de 60 millones de euros el impacto directo, una cantidad que aumenta hasta los 120 millones teniendo también en cuenta el impacto indirecto.

La organización también señaló que todos los sectores económicos se han beneficiado de la final, especialmente el hotelero. De hecho, el encontrar alojamiento para dormir ha sido uno de los grandes retos de los seguidores desplazados hasta la capital. Los hoteles de la ciudad registraron un 95% de ocupación con precios que no han parado de subir en los últimos meses, llegando hasta los 5.000 euros por noche en algunos de los hoteles más exclusivos del centro. El elevado coste de la habitación llevó a muchos a hacer negocio, poniendo en alquiler habitaciones de casas particulares, aunque también por precios prohibitivos. Algunos aficionados ingleses han llegado a pagar hasta 1.000 euros por una habitación cercana al estadio. Tal ha sido el revuelo, que muchos optaron por desplazarse hasta localidades cercanas como Pinto, San Sebastián de los Reyes, Leganés, Getafe o Alcobendas, donde el precio por el alojamiento era mucho más asequible.

Harán falta un par de meses para poder determinar con exactitud los beneficios económicos de esta final que ha inaugurado el período de grandes eventos veraniegos en la capital. El próximo en celebrarse será el Orgullo, que se llevará a cabo entre el 28 de junio y el 7 de julio.

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Redacción La Voz de Pinto

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