Opinión

El 1 de Mayo, Día Internacional de la clase trabajadora

Cada 1 de Mayo recuerdo que soy parte de un sujeto político colectivo. Que soy parte de una clase social que desde la Revolución francesa lleva siendo explotada y oprimida por la clase que se rebeló contra el absolutismo. Veo mi trabajo precario encadenándolo con otro trabajo precario y pienso que pese a todo disfruto de unos derechos que corren peligro. Por lo menos estoy muy orgulloso de militar en una organización humilde, de gente honrada con conciencia de clase muy bien organizada que defiende y defenderá a su clase.

¿Fueron gratuitos esos derechos? No. Fueron años de lucha, contra muchos regímenes y los patrones. Semanas de huelgas generales, de paralización de la producción. Jornadas en las que los jornaleros ocupaban las tierras que trabajaban. Tiempos en los que cuando el movimiento obrero avanzaba, los empresarios financiaban el fascismo para frenar a la clase trabajadora organizada. Después de esto llegaron las concesiones por parte de la esos empresarios. Concesiones motivadas en gran parte por el fantasma que recorría Europa, por “el miedo al rojo”, por miedo a la URSS y al comunismo, la ideología que realmente atenta de raíz contra el sistema opresor capitalista. Ese miedo provocó que los capitalistas cediesen Sanidad Pública, Educación Pública, pensiones, derechos laborales y sindicales…además de mucha sangre, sudor y lágrimas. Estoy orgulloso de lo que hemos hecho y lo que hemos logrado en el siglo XX, pese a los errores y horrores.

Ahora mismo es más necesaria la conciencia de clase, que consiste básicamente en saber qué posición ocupamos en las relaciones de producción y saber cómo actuar. Reivindico ahora más que nunca la ideología y la organización. Reivindico la instrucción, pero también algo que es vital y casi se olvida: amor.

Sí, son los sentimientos de amor como la empatía por tus semejantes, por tus compañeros y por tus camaradas, por tus vecinos y amigos los que deben motivarte a actuar. Empatía por las mujeres, en las que este sistema patriarcal, las oprime tanto por género como por clase. Ser compañeros de ellas mientras ellas son el sujeto político del feminismo y lideran la lucha, aprendiendo de los errores que ellas nos marcan. Empatía con los extranjeros, los exiliados de su tierra y viene a la nuestra buscando un futuro mejor, pero solo encuentran abuso empresarial y exclusión social y sanitario. Hay que organizarse y frenar ese racismo callejero e institucional. Lo hicimos una vez, podemos volver hacerlo.

¿Cómo crear esa conciencia de clase? En el día a día. En el trabajo, defendiendo a los trabajadores a través de la labor sindical. En los centros de enseñanza a través de la defensa de la Educación pública. Paralizando desahucios, luchando y señalando al terrorismo machista y esos verdugos como también a sus cómplices, ayudar a nuestros compañeros extranjeros y decirles que no están solos y que son nuestros hermanos, creando redes solidarias populares, intentar conquistas las instituciones a través de la unidad popular… Quienes hacéis esto sois mis héroes y heroínas.

¿No lo veis? La lucha es el único camino.

¡Qué viva la lucha de la clase obrera!

Y ahora a cantar la Internacional, porque no podemos evitar tener la sangre roja y el corazón a la izquierda.

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Txetxu R.G.

Txetxu R.G.

Politólogo y analista político

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