Opinión

Algunos hombres buenos

La semana en la que se pretendía rendir el respeto y la solidaridad con las mujeres víctimas de violencia de género en Pinto, se ha convertido en una semana dedicada a reproches entre grupos municipales, redes sociales incendiadas buscando un enfrentamiento ideológico, y ni una sola propuesta local para que en nuestro municipio no tengamos que ver noticias como las agresiones a mujeres en los dos últimos meses.

Sí hemos podido ver a una mayoría de hombres hablando sobre el universo femenino, diciéndonos unos y otros lo que es correcto hacer y moral pensar, lo que necesitan las mujeres y cómo hay que tratarlas, pero sin ninguna intención de llegar a acuerdos de mejora para las mismas mujeres que tanto dicen defender. 

Enrocados en la posesión de la verdad, no han demostrado ni una pizca de humildad en reconocer que no han nacido ni han vivido como mujeres, pero se sienten dignos de sentar cátedra en cada declaración pública sobre este temaTodo ello con un claro interés: los de la izquierda, el de ganar la carrera al líder más feminista; los de la derecha, romper el consenso social.

Ambos han tratado en esta semana de imponer su dogma ideológico y han logrado hacer pasar desapercibidas las inexistentes novedades en medidas locales contra la lucha machista que esperábamos. ¿Las hay? ¿Para cuándo?

Como les gusta tanto hablar en clave nacional en los plenos, diré que ninguno de ellos ha recriminado a su partido que haya un verdadero “feminismo”, que sus líderes den un paso atrás a favor de figuras femeninas y propiciar un verdadero cambio social.  Las palabras son fáciles de decir, pero los cambios, parecen costarles a sus señorías, lo que a mi parecer, les iguala a todos ellos en machismo.

Bajando a nivel municipal, no quisiera poner el dedo en la llaga, pero en otras legislaturas, algunos de estos mismos hombres han sido acusados de machistas, y si no, por qué no le preguntan a la señora ex alcaldesa cuántas veces tuvo que “llamar al orden” cuando estos mismos ediles la “retuiteaban” como “la rubia de bote” (uno de ellos), o se referían a ella como “la rubia” (el otro), por ejemplo?  Hay hemeroteca y memoria colectiva de aquello.

Para mí, esas actitudes son “micromachismo”.¿Le suenan a los señores ediles la palabra? (“prácticas legitimadas por el entorno social, en contraste con otras formas de violencia machista denunciadas y condenadas habitualmente​”)

Por último, como espectador de esta semana: ¿cuándo van a dejar ustedes de usar el pleno municipal para el debate ideológico con este tema y hacer medidas para los vecinos, que es lo que nos importa?

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Antonio Baena

Antonio Baena

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